Movimiento y energía

Moverse con epilepsia, en mi experiencia, no fue un riesgo. El movimiento fue mi aliado.

Lo que aprendí en 20 años de deporte viviendo con epilepsia mioclónica juvenil.

Toda mi vida fui deportista. Jugué al rugby profesionalmente durante 4 años, integré seleccionados provinciales y preselecciones nacionales. Y todo eso lo hice siendo epiléptico. El movimiento no fue un obstáculo. Fue lo que me mantuvo en pie cuando todo lo demás se complicaba.

Por qué el movimiento ayuda

Dopamina natural

Cuando transpirás tu cuerpo libera dopamina. Eso mejora el estado de ánimo, reduce la ansiedad y te da esa sensación de haber limpiado todo lo que estaba pesado adentro. Y esa dopamina hace que te tomes todo con más ligereza.

😴

Mejor sueño

El ejercicio regular mejora la calidad del sueño. Y para alguien con epilepsia, dormir bien es una de las herramientas más poderosas para reducir la frecuencia de las crisis.

🏆

Autoestima y objetivos

Entrenar sube la autoestima. Te sentís mejor con vos mismo. Y si además podés competir, mejor todavía. La competitividad te mantiene con hambre y ganas de cumplir objetivos a corto y largo plazo.

💪

Más presencia

Cuando te movés, tu mente se enfoca en el cuerpo. Eso te saca del loop de pensamientos y te trae al presente. Es una meditación en movimiento.

Lo que aprendí yo

Después de tomar el medicamento de rescate, lo último que tenés ganas de hacer es ir al gimnasio. Pero yo fui igual. Con poquitas ganas, pero fui. Y cada vez que lo hice, volví a casa mejor de lo que salí. No porque sea fácil. Sino porque sé que moverme limpia todo lo que el cuerpo acumula.

Por dónde empezar

Una rutina simple para arrancar

1

Caminata de 20 minutos

El ejercicio más subestimado del mundo. Salir a caminar a paso moderado activa la circulación, libera endorfinas y no genera el estrés físico de un entrenamiento intenso.

2

Elongación y movilidad

10 minutos de elongación suave al levantarte o antes de dormir. Ayuda a despertar el cuerpo de a poco y reduce la tensión muscular que puede generar estrés.

3

Fuerza con peso corporal

Sentadillas, flexiones, planchas. Sin necesidad de ir al gimnasio. 3 veces por semana, 20 minutos. Suficiente para sentir la diferencia en energía y estado de ánimo.

4

Natación o ciclismo

Bajo impacto y muy efectivos. La natación puede ser una gran opción pero siempre acompañado y avisando a alguien de confianza. Consultá con tu neurólogo antes de arrancar.

⚠️

Importante: Antes de arrancar cualquier rutina de ejercicio consultá con tu neurólogo. Cada caso es diferente y él conoce tu situación específica. Lo que funciona para mí puede no ser lo ideal para vos. Esta información es de mi experiencia personal, no un consejo médico.

¿El movimiento te ayudó a vos también?

Contanos qué hacés, cómo lo adaptás y qué cambió en tu vida desde que empezaste a moverte. Tu experiencia puede inspirar a alguien que todavía no se animó.