Compartir tu experiencia también puede ayudar a otra persona.
No necesitás tener todo resuelto para ayudar a alguien.
Hay un momento que no olvidé nunca.
Estaba en uno de mis primeros viajes, solo, en otro país. Me agarró una crisis y tuve que manejarla sin nadie conocido cerca. Lo resolví. Pero lo que me quedó grabado no fue la crisis en sí, sino lo que pensé después:
No un médico. No un manual. Alguien que lo hubiera vivido y me dijera: «mirá, cuando te pasa esto, yo hago tal cosa y me funciona.»
Ese pensamiento perduró por muchísimo tiempo en mi cabeza y es el que me llevó a crear Pulso Vital el día de hoy.
Porque lo que vos sabés hoy, después de meses o años viviendo con epilepsia, es exactamente lo que alguien que acaba de ser diagnosticado necesita escuchar. No teoría. No estadísticas. Tu experiencia real, con todos sus detalles, sus miedos y sus soluciones encontradas a los ponchazos.
No necesitás tener todo resuelto para ayudar a alguien. Solo necesitás contarlo.
«¿Hubo algo que aprendiste sobre tu epilepsia que ojalá alguien te hubiera contado antes? Escribilo acá abajo. Puede cambiarle el día a alguien.»
Tu historia también importa. Cada experiencia que se comparte acá le abre una puerta a alguien que todavía no encontró las palabras.