Esta mañana me levanté como cualquier día.
Y ahí aparecieron las mioclonías.
Me hice un café, pensando en ir al gimnasio. Hacía como 40 minutos que estaba despierto cuando apareció una de las chicas con las que vivo. Empezamos a charlar y yo le estaba contando una aventura que tuve en Estados Unidos.
Ese cambio brusco de estar dormido a despertarme, el café encima, y de repente tener que poner el cerebro en marcha y hablar con alguien. Para los que vivimos con epilepsia, los cambios bruscos son eso: una frecuencia cardíaca que sube de golpe, una situación que te saca de la calma de un segundo al otro.
Lo pude controlar. Siempre lo puedo controlar. Pero mi mayor miedo en esos momentos no es la mioclonía en sí. Es que el otro se dé cuenta. Que te vean así, es shockeante para quien no lo conoce. Me ha tocado ver a otra persona con un ataque epiléptico enfrente mío, y sé lo que se siente tanto del lado del que lo sufre como del lado del que lo observa y vive.
Por eso quiero decir que no estás solo en esto. Y por eso existe Pulso Vital.
«¿A vos te pasa algo parecido? ¿Tenés momentos del día donde la epilepsia se hace más presente? Contanos con detalle, acá nadie te juzga.»
Tu historia también importa. Cada experiencia que se comparte acá le abre una puerta a alguien que todavía no encontró las palabras.
holis probando